Prisioneros sin cárcel, sin barreras, sin cadenas, sin ataduras... Somos prisioneros de nuestra propia vida, prisioneros sin sueños, sin metas, ni esperanzas. Simples muertos en vida que no viven, que no luchan por aquello que desean o quieren hacer realidad, no luchan por sus sueños. Simplemente están ahí. Y aunque no haya una cadena que los amarre o una celda que los encarcele, sí hay algo que los condiciona para ser esos prisioneros muertos en vida, eso son los miedos. Los miedos que cada uno de nosotros tenemos, son esas cadenas que nos aprietan y oprimen y hacen que olvidemos nuestros deseos, nuestros sueños. Dejamos de lado lo que es realmente importante para centrarnos en algo que sí puede ser importante pero que no lo suficiente para dedicarle tanto tiempo. Y es que nos volvemos prisioneros de nuestro trabajo, nuestros estudios; en general, nos volvemos prisioneros de una sociedad que nos condena si algo que hacemos no es lo que esa sociedad considera normal o "correct...
En un kilómetro perdido, donde todavía nadie se ha atrevido a buscarme. Textos.Prosa poética.Opinión. Relatos.Micro-cuentos. Poemas. Contacto: sonpensamientosadoles@gmail.com Cuentas personales en la página de abajo ("BLOG").