Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como tristeza

Conexión.

Por esa conexión tan nuestra, tan tuya. Por esa forma con la que miras el mundo tan rara, pero a la vez tan atractiva y atrayente. Por esa capacidad de ensimismarte en algo cuando te gusta,  por tu forma de mirarme todo el rato, por esa manía tan tuya de ponerme nerviosa mientras juegas con mis pelo. Por esa costumbre de apoyar tu mano en mi rodilla mientras conduces, por tu risa de loco cuando todo es silencio y te pones nervioso. Por esa conexión tan nuestra, tan irrompible, tan perfecta. Porque a pesar de los baches que se interpongan en nuestro camino una vez tras otra, podemos llegar a ponernos de acuerdo de nuevo, como si nada de lo anterior hubiera pasado. Sobre todo cuando las ganas llaman y tú me llamas todo el rato, para llevar a cabo esa reconciliación que vuelve a convertirse en guerra un par de veces, para acabar cansados y terminar durmiendo abrazados. Y es que nuestra conexión es especial, mágica  e irreal, porque nada puede ser tan perfecto como lo nuestro. T...

Llegas tarde.

Puedo decir que llegas tarde que tu amor tardío llega a buena hora. Puedo decir que llegaste tarde aunque en el momento acertado. Puedo llegar a decirte tantas cosas que no las creerías, pero no te puedo decir que llegas tarde... porque yo, aquí como me ves, no te estaba esperando. Llegas tarde, también pronto. Con  esa sonrisa tan tuya, con esas flores secas, con esa carta desecha. Llegaste rápido y tarde y te fuiste más bien rápido, con prisas, sin un adiós.

Esos momentos.

Ese doloroso momento en el que las lágrimas te ciegan y te impiden ver y pensar con claridad. Ese momento es uno de los más dolorosos, cuando te rompes porque te das cuenta de que tu mundo no era tal y como tu pensabas que era. Y es que aquí no se rata de elegir, aquí no se desea y sucede; aquí te decepcionan y te rompen. Una vez tras otra. Es esa estúpida ley del más fuerte en la que pisas o te pisan, y no hay más remedio de ante ponerte a algo o alguien sin remedio alguno. Tal vez también a alejarte, a no confiar tanto y aislarte de ese mundo cruel y dañino que a la primera de cambio ataca y despedaza. Ese mundo lleno de personas crueles y sin escrúpulos que solo miran por sí mismos y no se preocupan por si eso que están haciendo daña a una persona o a varias, a un desconocido o alguien que es "muy importante" para él/ella. Todos alguna vez llegamos a convertirnos en esa estúpida, egoísta e insensible persona y tal vez sea mejor ponerse esa coraza, esa armadura para así ...

Cambié.

Llega un día en el que te das cuenta de que esa tristeza y melancolía no te lleva a ningún sitio; solo a un profundo acantilado en el que te dispones a saltar, para no volver a subir. La tristeza, puede destruirte aún sin que tú mismo te des cuenta; pero solo depende de ti y de tu fuerza alejarla de tu vida.  Sé que pensaras que tu vida no vale nada, que nunca te pasan cosas buenas, que estás destinado a sufrir, que no tiene ningún sentido vivir si es sufriendo día a día; de alguna forma todos esos pensamientos han pasado por nuestra cabeza alguna vez, son pensamientos destructivos, pero son tus pensamientos de forma consciente o inconsciente con los que tratas de hacerte daño. Eres tú quién mueve los hilos de tu propia vida, eres tú quién debe alejarse de esos malos rumbos, de esos pensamientos que solo intentan quebrarte. Yo también me incluyo entre esas personas que alguna vez han tenido esos pensamientos, pero ¿sabéis qué? Cambié. Sí, lo hice, alejé todos esos malos pensami...

Consciousness is a terrible curse.

La conciencia, es eso que aparece en el mejor momento para intentar arruinarlo. Es eso que intenta destrozarte y hacerte añicos cuando realmente estas bien y eres feliz. Eso es la conciencia. Pero, ¿es solo eso? ¿O también somos nosotros los que tratamos de dañarnos? Yo creo que son ambas cosas, porque muchas veces aunque sea de forma inconsciente somos nosotros mismos los que nos atormentamos con recuerdos de un pasado que no tienen futuro y que te hacen daño, recuerdos que te gustaría olvidar, momentos que no querrías nunca haber vivido. Son los terribles aliados de tu conciencia, que aparecen cuando menos te lo esperas para romperte. Pero solo depende de ti cómo reaccionar ante ellos, depende de ti mostrarte frágil y accesible a ellos para que te hagan daño o mostrarte duro, valiente y entero cuando aparecen y sentir como tu cuerpo ya no tiembla, como las lágrimas no aparecen en tus ojos, como tus manos ya no se tensan, ni aparecen mariposas en tu estómago, ni los nervios se...