No fue el olor a café recién hecho el que me despertó, esta vez todo era silencio, todo era oscuridad. Se había ido. Y recuerdo aún como me dolían las tristes palabras escritas sin orden alguno en un pequeño papel, en un mísero ticket de la compra. Sus despedidas eran las peores, estas venían seguidas de un rostro descompuesto, de un nudo en la boca del estómago; de unas palabras dichas en bajo sin ni siquiera una fugaz mirada. Nada. Tampoco un lo siento, un no te merezco. Solo la estúpida escusa de que te mereces a alguien mejor que yo; porque no eres tú, soy yo. ¿Cuántas relaciones habrán acabado así, no? Entonces me di cuenta de que nos creemos invencibles prometiéndonos un siempre, que siempre termina, aunque no queramos. Es triste pero cierto, como los últimos días del verano, el final a medias de un libro, la última calada de un cigarro… Todo termina y aunque a veces comience no volverá a ser lo mismo; el sol se va y se esconde aunque apar...
En un kilómetro perdido, donde todavía nadie se ha atrevido a buscarme. Textos.Prosa poética.Opinión. Relatos.Micro-cuentos. Poemas. Contacto: sonpensamientosadoles@gmail.com Cuentas personales en la página de abajo ("BLOG").