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Mostrando las entradas etiquetadas como relatodedomingo

CRISTALES FRÍOS. PARTE V.

Desde aquel día, voy con Noah al instituto y vuelvo, nos hemos hecho amigos. Él no ha vuelto a sacar más el tema de los golpes, yo intento no meterme con él. Somos muy parecidos en ciertos aspectos, tenemos grandes aspiraciones, ganas de probar cosas nuevas, además aunque parezca tonto le gusta leer. El otro día le recomendé un libro, un libro que tengo en mi lista de futuros libros, trata sobre la identidad personal. Es algo que a él le vendría bien, igual que a mí. Ser uno mismo, tener el poder de decisión. Esta idea ronda en mi cabeza desde hace tiempo, pero sobre todo desde estos últimos días. De repente empecé a escuchar  como volvían a sonar los pasos rápidos por la escalera, decididos a hacer daño, ya lo había pensado bien y decidí que tenía que poner fin a esto, ya no quería seguir así, debía enfrentarme al problema, no huir de él y dejar que poco a poco me destruya. Los pasos se detuvieron. Había llegado a la puerta. Abrió de golpe. Otra vez esa asquerosa mirada. Comen...

CRISTALES FRÍOS.

No se veía nada, todo era de color gris, la niebla era tan densa que no dejaba que la vista llegara más lejos que al acantilado que se situaba frente al muelle . Se oía el rumor del mar, las olas venían y se iban, meciéndote poco a poco, sonando muy cerca, aunque yo estaba lejos de ellas. Yo estaba en el muelle y miraba sin mirar a las gaviotas ya que por la niebla que había solo podía oír sus graznidos  y escuchar el sonido del agua cuando su cuerpo impactaba con la superficie del mar, donde  se sumergían para posteriormente emerger con un pez en su pico. Y allí en la parte más lejana estaba el, tan imponente, tan inquietante con esos salientes que tantas vidas se ha llevado, ese acantilado era mi refugio. Cuando huía ese era mi escondite, debía bajar por un escarpado camino en el que las piedras estaban sueltas y debías tener mucho cuidado para no resbalar y caer hacía esas olas furiosas que impactan una vez tras otra y te engullen para que una vez caigas no vuelvas a sali...