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Enamorados humanamente.

Todos y cada uno de nosotros somos humanos por muchas y diferentes razones, ya que todos cometemos errores, algunos más, otros menos; unos los reconocen y otros no. A todos, aunque no queramos decirlo en voz alta, nos acecha el miedo y más veces de las que queremos. También lo somos porque hablamos, nos relacionamos, sentimos, sufrimos, reímos hasta no poder más, nos enamoramos…
Pero hay tantos tipos de humanos y tan diferentes, que sería injusto juzgarlos. A lo largo de tu vida conocerás humanos de color, otros muy coloridos, algunos que aman la vida, otros que nunca han amado y por supuesto te cruzarás con más de uno que prefiere amar la soledad. Encontrarás personas que busquen la libertad a toda costa, algunos que odiarán las ataduras y lucharán por volar, pero habrá otros que tratarán de amarrarse al suelo todo lo que puedan. Vas a cruzarte con personas que desean ser el alma de la fiesta, el foco de atención, el centro del mundo y también conocerás a personas que prefieran esconderse en la sombra, en el anonimato.
Dicen que aquello que nos vuelve más débiles, más sensibles, más locos, en fin, más humanos, es eso el amor, el estar enamorados. Por eso debemos estar enamorados eternamente, de la forma más humana posible. Porque da igual el color o el sexo de la persona, lo bueno es quererse, pero quererse bien y bonito, de una forma sincera. Claro que muchas mentes cerradas y ancladas en el pasado te van a criticar, pero no tengas miedo, porque eres libre y no debe importarte el que dirán, mira por tu propia felicidad, tu bienestar. No tengas en cuenta lo que puedan pensar o decir de ti, tu familia y amigos, si realmente te quieren, lo entenderán y te apoyarán, porque está en juego tu felicidad.

¿Y qué importa si la pareja es de chico-chico, chica-chica o chico-chica? ¿Qué diferencia hay? Es amor. Todos y cada uno de nosotros somos en esencia eso, amor. Por eso no esperes a llegar al final del camino pensando: “¿qué hubiera pasado si…?”.

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"Palabras".

"Bum,bum,bum" Ese inquietante sonido ya ha comenzado, martillea mis oídos de una forma constante, interminable. Desquicia. Desespera. "Bum,bum". Otra vez vuelve a sonar ese tamborileo, sobre todo cuando hay un absoluto y completo silencio a tu alrededor. Comienza a volverte loco, por lo que llenas ese vacío y aterrados silencio con música o con tu propia voz. Desaparece, aunque no del todo. Vuelve a comenzar ese interminable ruido. "Bumbum,bumbum,bumbum..." No para. Cada vez suena más rápido, cuán caballo desbocado. "Bumbum,bumbum,bumbum,bumbum..." Será poco antes de escuchar tu último latido, cuando te des cuenta de que esa molesta melodía era lo más bello que te mantenía con vida. Pero entonces, será demasiado tarde. Todo habrá acabado. Entonces, por fin, todo será silencio. "(Rubatosis =  la inquietante conciencia de sentir nuestro propio latido del corazón)"

Vivir.

Hay momentos en la vida, más bien etapas, en las cuales "estar vivo"o "viviendo" no es cierto. Hay etapas en nuestra vida en las que solo respiramos, pero no vivimos. Porque respirar y vivir no son los mismo. Respirar lo haces cada día, cada segundo; pero vivir no lo haces siempre. Vivir consiste en reír, llorar,sufrir,amar,romperse,cantar en la ducha a voz en grito, cometer locuras, soñar, dejarse llevar por los sentimientos,ser impulsivo, cumplir tus sueños, no atarse y sobre todo disfrutar cada instante.  Mientras que respirar solo consiste en coger aire y expulsarlo. Por eso mis perdidos lectores, ¿vosotros estáis vivos o solo respiráis?

No hay penas que maten.

No hay excusas que bailen al compás de esa última canción que nos prometimos. Que quererse no está de más,  pero quererte ya está de menos,  y así estoy con el orgullo a rastras y el ego tocado a punto de hundirse.  Me conformé con quererte, dejándome de lado. Ya no hay penas que valgan. Ni perdón que lo solucione. Que las cosas pasan porque pasan  y que nunca lo entenderemos. Que a veces los sacrificios son necesarios,  aunque sean duros,  son buenos. Me dolía quererte,  pero me dolió menos marcharme.  Ahora puedo decir que soy libre,   sin quererlo me encerré a mí misma en una jaula a la que decidí llamar libertad,  para así sentirme mejor. Hay palabras vivas y sentimientos muertos,  con ellos morí y en ellas trato de refugiarme para intentar olvidarte. Porque no hay excusas que valgan,  ni penas que maten.