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Mujeres.

Tan perfectamente imperfectas, altas, bajas, delgadas, no tan delgadas, perfectas todas ellas. Diferentes, únicas, fuertes. Mujeres. Serán muchas las veces en las que no seas valorada, también serás juzgada otras tantas por aquello que llevas puesto, por esos labios tan pintados o ese escote tan marcado que no da lugar a la imaginación, con los que tratas de maquillar todas esas cicatrices. No hagas caso a las críticas, menos aun cuando te digan que te sobran algunos kilos, deja de esconder esas curvas porque para muchos son una montaña rusa, destapa tu carne, lucha por un amor imposible, siente, sufre, cae y levántate de nuevo. Tan solo vive, haz lo que el cuerpo te pida sin importar el qué dirán. No tengas miedo por llevar esa falda tan corta, ponte a bailar tranquilamente y, sobre todo, no escuches esos insultos que te lanzan por la espalda para hacerte daño.  Desafía esas crueles miradas que desnudan, que tratan de incomodarte.
Responde cuando te llamen “zorra”, calla esas bocas tan retrógradas. Y seguro que también te llamarán “puta” por tus compañías, por enseñar más carne de la debida, por disfrutar de la vida a tu manera, haciendo aquello que quieres, como, cuando y con quien quieres; sin importar nada más. Pensarán que eres una egoísta por pensar únicamente en tu felicidad, porque te has dado cuenta de que nadie va a mirar por ti.
Algunos te tratarán como un objeto, otros pensarán que eres demasiado fácil y se aburrirán de ello, otros dirán que eres difícil o “estrecha”, porque te valoras y se cansarán de intentar algo contigo. Y aunque estemos en pleno siglo XXI serán muchas las personas que te digan que no puedes hacer eso, que está mal visto que una chica haga tal cosa u otra, que te acompañen a casa de noche para no ir sola, que no bebas demasiado porque se aprovecharán de ti, que no te pongas esa falda tan corta porque vas provocando, que con esos tacones pareces una puta porque son demasiado altos, entre una infinidad que cosas que tratan de dañarte.
Y a pesar de todo esto, puedo decirte que me encanta tu capacidad de pasar de la opinión de la gente, como te pones ese impermeable y hace que las críticas resbalen por tu piel, en lugar de atravesarte y dañarte. Que no es momento de esconderse, ni de sentirse menos, que eres perfecta tal y como eres, no hagas caso a las críticas. Únicamente se tú misma, como tú quieres ser, que no te afecten esas palabras. Disfruta de la vida y nunca te calles por nada.



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Seamos así.

Seamos eso que todos quieren llegar a ser, pero siendo nosotros mismos y consiguiendo todo aquello que queremos. Seamos todas esas promesas que nos hicimos un día. Seamos ese cuento de hadas frente a todos, tú el príncipe y yo la princesa, aunque el cubo de la basura sea nuestro castillo, pero vivamos esa historia que siempre hemos imaginado. Seamos un película porno cada noche. Seamos nosotros. Seamos así.

Vivir.

Hay momentos en la vida, más bien etapas, en las cuales "estar vivo"o "viviendo" no es cierto. Hay etapas en nuestra vida en las que solo respiramos, pero no vivimos. Porque respirar y vivir no son los mismo. Respirar lo haces cada día, cada segundo; pero vivir no lo haces siempre. Vivir consiste en reír, llorar,sufrir,amar,romperse,cantar en la ducha a voz en grito, cometer locuras, soñar, dejarse llevar por los sentimientos,ser impulsivo, cumplir tus sueños, no atarse y sobre todo disfrutar cada instante.  Mientras que respirar solo consiste en coger aire y expulsarlo. Por eso mis perdidos lectores, ¿vosotros estáis vivos o solo respiráis?

Vale la pena.

Entonces te das cuenta de quién está ahí para ti a horas impensables, quien se desvela contigo cuando los recuerdos te atormentan, quién se tumba junto a ti cuando has caído y no quieres ponerte en pie de nuevo, esa persona que intenta sacarte una sonrisa cada día, esa persona que hace todo lo que puede para que no te agobies; ya sea contándote historias o hablando de cualquier tontería. Te das cuenta de quien es tu apoyo , tu soporte... Es en un momento cualquiera en el que te vuelves consciente de lo que esa persona hace por ti, te das cuenta de que sí te quiere; porque de no ser así, no haría todo lo que hace por ti. Es entonces cuando te das cuenta de quién vale la pena, de quién debe estar junto a ti. Solo debes pararte a pensar en quién está dispuesto a hacer cosas por ti, si alguien no está dispuesto a hacer lo mismo por ti de lo que haces tú por esa persona; si no es así aléjala de tu vida, valdrá la pena.