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Cambié.

Llega un día en el que te das cuenta de que esa tristeza y melancolía no te lleva a ningún sitio; solo a un profundo acantilado en el que te dispones a saltar, para no volver a subir. La tristeza, puede destruirte aún sin que tú mismo te des cuenta; pero solo depende de ti y de tu fuerza alejarla de tu vida. 
Sé que pensaras que tu vida no vale nada, que nunca te pasan cosas buenas, que estás destinado a sufrir, que no tiene ningún sentido vivir si es sufriendo día a día; de alguna forma todos esos pensamientos han pasado por nuestra cabeza alguna vez, son pensamientos destructivos, pero son tus pensamientos de forma consciente o inconsciente con los que tratas de hacerte daño. Eres tú quién mueve los hilos de tu propia vida, eres tú quién debe alejarse de esos malos rumbos, de esos pensamientos que solo intentan quebrarte.
Yo también me incluyo entre esas personas que alguna vez han tenido esos pensamientos, pero ¿sabéis qué? Cambié. Sí, lo hice, alejé todos esos malos pensamientos de mi vida, porque no me llevaban a ningún lado, solamente ha hacerme mucho más daño. Sé que no es fácil, sé que a veces esos pensamientos vuelven a instalarse en tu mente sin darte cuenta, pero solamente debes cambiar de perspectiva; es decir, debes retroceder un par de pasos y mirar lo que esos pensamientos intentan causarte, será entonces cuando tú poseas el poder de alejarlos de tu cabeza. Serás tú quien tenga el poder y no esos destructivos pensamientos. 
Solo debes cambiar la perspectiva con la que ves las cosas, tanto por fuera, como por dentro. Y será entonces cuando te des cuenta que la vida solo trataba de enseñarte alguna lección, para poder comenzar a ser feliz. 
Y tú, ¿estás dispuesto a cambiar?

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