Ir al contenido principal

Conexión.

Por esa conexión tan nuestra, tan tuya. Por esa forma con la que miras el mundo tan rara, pero a la vez tan atractiva y atrayente. Por esa capacidad de ensimismarte en algo cuando te gusta,  por tu forma de mirarme todo el rato, por esa manía tan tuya de ponerme nerviosa mientras juegas con mis pelo. Por esa costumbre de apoyar tu mano en mi rodilla mientras conduces, por tu risa de loco cuando todo es silencio y te pones nervioso.
Por esa conexión tan nuestra, tan irrompible, tan perfecta. Porque a pesar de los baches que se interpongan en nuestro camino una vez tras otra, podemos llegar a ponernos de acuerdo de nuevo, como si nada de lo anterior hubiera pasado. Sobre todo cuando las ganas llaman y tú me llamas todo el rato, para llevar a cabo esa reconciliación que vuelve a convertirse en guerra un par de veces, para acabar cansados y terminar durmiendo abrazados. Y es que nuestra conexión es especial, mágica  e irreal, porque nada puede ser tan perfecto como lo nuestro. Tan sumamente ideal que llega a rozar lo irreal y a su vez sigue siendo real, pero también perfecto. A no ser que todo esto sea un sueño o quizás una pesadilla, para que cuando me despierte vea que te has ido o tal vez para que me de cuenta de todo esto nunca a existido.
Esa conexión tan nuestra, tan de película que llega a dar miedo, porque esto es el mundo real y todo termina, no hay un felices para siempre.
No.
Este es el mundo real.
Y puede que hoy no y seguro que mañana tampoco, pero esta conexión tan nuestra acabará rompiéndose de cualquier forma a la mínima tontería que nos suceda, somos así de impredecibles. Porque no somos especiales cariño, que el amor perfecto, ideal y sincero se terminó hace mucho tiempo. Cierto es que puedes llegar a sentir una cierta conexión con alguien, pero puede que la otra persona se acabe conectando a otra, o tú, quién sabe.
Por esa conexión tan tuya, tan mía, tan nuestra.

Comentarios

Entradas populares de este blog

"Palabras".

"Bum,bum,bum" Ese inquietante sonido ya ha comenzado, martillea mis oídos de una forma constante, interminable. Desquicia. Desespera. "Bum,bum". Otra vez vuelve a sonar ese tamborileo, sobre todo cuando hay un absoluto y completo silencio a tu alrededor. Comienza a volverte loco, por lo que llenas ese vacío y aterrados silencio con música o con tu propia voz. Desaparece, aunque no del todo. Vuelve a comenzar ese interminable ruido. "Bumbum,bumbum,bumbum..." No para. Cada vez suena más rápido, cuán caballo desbocado. "Bumbum,bumbum,bumbum,bumbum..." Será poco antes de escuchar tu último latido, cuando te des cuenta de que esa molesta melodía era lo más bello que te mantenía con vida. Pero entonces, será demasiado tarde. Todo habrá acabado. Entonces, por fin, todo será silencio. "(Rubatosis =  la inquietante conciencia de sentir nuestro propio latido del corazón)"

Vivir.

Hay momentos en la vida, más bien etapas, en las cuales "estar vivo"o "viviendo" no es cierto. Hay etapas en nuestra vida en las que solo respiramos, pero no vivimos. Porque respirar y vivir no son los mismo. Respirar lo haces cada día, cada segundo; pero vivir no lo haces siempre. Vivir consiste en reír, llorar,sufrir,amar,romperse,cantar en la ducha a voz en grito, cometer locuras, soñar, dejarse llevar por los sentimientos,ser impulsivo, cumplir tus sueños, no atarse y sobre todo disfrutar cada instante.  Mientras que respirar solo consiste en coger aire y expulsarlo. Por eso mis perdidos lectores, ¿vosotros estáis vivos o solo respiráis?

No hay penas que maten.

No hay excusas que bailen al compás de esa última canción que nos prometimos. Que quererse no está de más,  pero quererte ya está de menos,  y así estoy con el orgullo a rastras y el ego tocado a punto de hundirse.  Me conformé con quererte, dejándome de lado. Ya no hay penas que valgan. Ni perdón que lo solucione. Que las cosas pasan porque pasan  y que nunca lo entenderemos. Que a veces los sacrificios son necesarios,  aunque sean duros,  son buenos. Me dolía quererte,  pero me dolió menos marcharme.  Ahora puedo decir que soy libre,   sin quererlo me encerré a mí misma en una jaula a la que decidí llamar libertad,  para así sentirme mejor. Hay palabras vivas y sentimientos muertos,  con ellos morí y en ellas trato de refugiarme para intentar olvidarte. Porque no hay excusas que valgan,  ni penas que maten.