Hoy es viernes, todo el mundo está feliz porque es viernes y
van a pasar un fin de semana de lujo, pues yo no, tengo que ir a conocer a mi
nueva madrastra. Hoy me voy antes de clase, mi padre quiere que vaya a comer
con él y así conocer a su nueva "novia" y a su hijo. Y para premio,
tengo que hacer una redacción para psicología de qué creo que es la libertad y
qué es ser libre.
-¿Te vas? ¿Me dejas?-dijo Ethan, poniendo pucheros.
-Sí, viene mi padre a recogerme en la siguiente hora.
-¿Por qué? ¿Nueva madrastra?
-Sí.
-¿No puede venir a recogerte más tarde?
-¿Qué más te da?
- Iba a pasar el recreo contigo.
-Pues pásalo con tus otros amigos.
-Quería pasarlo contigo.
-Ya, ¿o te han dejado solito?-dije alegre.
-¿Cómo lo sabes?
-Te conozco muy bien.
Mi padre vino como acordamos, me llevó a mi casa a por mi
maleta y espero a que me cambiara de
ropa. No quería arreglarme, para ver a mi nueva madrastra, así que opte, por
unos simples vaqueros oscuros, una blusa naranja y unas sandalias con tacón, ya
que mi padre me había dicho que tenía que ir al menos con tacones por que la
comida era en un buen restaurante.
-Cómo has crecido.-dijo mi padre mientras aparcaba.
-Ya.-dije seria.
-Por favor, pórtate bien ¿vale?.-dijo cuando apagó el motor,
hizo una pequeña pausa y continuó.- Creo que ella será la definitiva.-dijo y se
bajó del coche, yo le seguí., sin volver a mediar palabra con él.
Cuando entramos en el restaurante, esperamos a que nos
indicaran que mesa era, en la mesa ya estaba mi madrastra, aunque a decir
verdad no se parecía en nada a las otras, esta no parecía que estuviera operada
y tampoco parecía que mi padre le sacara muchos años, junto a ella había un
chico, juraría que tres o cuatro años mayor que yo, era muy guapo, tenía el
pelo castaño y los ojos del mismo color, se parecía mucho a su madre. Cuando
madre e hijo nos vieron, ambos sonrieron a la vez y se pusieron en pie para las
presentaciones.
-Hola cielo, tú debes de ser Odet, ¿verdad?-dijo mientras me
daba dos besos. Quién iba a ser si no, si las demás se han ido.-Yo soy Luz.
-Sí, hola, encantada.-dije.
-Este es mi hijo Ben.-dijo y este se presentó dándome dos
besos.
Después de la comida, todos fuimos en el coche de mi padre a
su casa.
-Pasaremos el fin de semana en familia chicos.-dijo mi padre
cuando aparcó, el viaje fue muy silencioso,
aunque a veces mi padre y Luz se decían cosas en bajo.
Coloqué mis cosas en mi habitación de siempre, Ben se
instaló en la habitación de invitados, que está justo enfrente de la mía. Como
por la tarde no haríamos nada, me cambié de ropa, me puse unas mayas y una
camiseta dos tallas más grandes y empecé
con mi redacción para psicología. Cuando por fin decidí que poner, tocaron a mi
puerta.
-¿Quién?
-Hola, soy yo-dijo Ben asomando la cabeza por la puerta.
-Ah, hola ¿qué pasa?-dije cerrando el ordenador y sentándome
en la cama.
-No sé, no tengo nada que hacer y había pensado que
podríamos hablar y así, conocernos más.-dijo sentándose enfrente mía.
-Vale.
-¿Tienes novio?
-No.-dije algo avergonzada.
-¿Te avergüenzas?-preguntó.
-¿Tú tienes novia?-cambié de tema.
-Ahora mismo no.-hizo una pausa y me miró a los ojos-¿por
qué te avergüenzas de no tener novio?
-Porque… nunca lo he tenido…-bajé la mirada a mis manos.
-No te tienes que avergonzar de eso.-dijo y me dio un abrazo.
-Bueno, ¿qué estudias?- pregunté cuando me soltó.
-Estoy en el primer año de medicina.
-Pensaba que llevabas más tiempo en la universidad. Te veo
más mayor…
-Ya, bueno desperdicie unos años de mi vida.-dijo con una
sonrisa falsa.
-Perdón…
-¿Y tú, qué estudias?
-Pues he empezado segundo de bachillerato.
Seguimos contándonos nuestra vida, en plan, hablando de
nuestros amigos y todo eso, cuáles son nuestras aficiones y tal.
Antes de cenar, llame
a mi madre.
Después de cenar
hablé con mis niños, Colin y Ethan, no es que se caigan bien y siempre suelen
discutir.
Creo que me llevaré bien con Ben, es majo. Su madre no es
como las demás, me cae bien, es simpática.
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