Ir al contenido principal

CRUCE DE CAMINOS (Parte V)

Esta mañana Ben me pidió que fuéramos a dar un paseo, después de la larga caminata estamos  sentados en un banco al lado de un pequeño parque, ambos estamos mirando a los niños correr de un lado a otro, gritando y riendo. Se les ve tan felices…
-¿Tú crees que somos libres?-rompí el silencio.
-No, creo que realmente no somos libres, la gente cree que si lo somos, pero no es así, esa gente, no ha volado lo suficientemente alto para chocarse con las rejas. ¿Por qué lo preguntas?
-No, por nada. Veo a los niños y parecen que son libres, no les importa nada, solo son felices a su manera.
-La libertad está en cada uno, en su forma de ser…-dijo Ben al cabo de un rato.
-¿Nos vamos?-dije poniéndome en pie.
-¿Podemos ir antes a un sitio?-dijo haciendo pucheros.
-Vale, ¿dónde?
-Ya lo verás.-dijo y me sonrió.
Después de unos quince minutos andando, llegamos a nuestro destino, era una cascada preciosa, con un sonido que relajaba bastante, nunca había visto este lugar.
-¿Te gusta?-preguntó Ben.
-Es perfecto.-sonreí ampliamente.
-¿Nos bañamos?-preguntó acercándose a mí.
-No tengo bikini.-dije.
-Bueno, puedes… bañarte desnuda.-dijo acercándose más a mí.
-No-dije nerviosa.
-¿No te atreves?-dijo cada vez más cerca de mí. Yo intenté retroceder, pero puso sus manos en mi espalda. -¿Te da miedo?-sonrió.
-No-dije seguro.
-Entonces bésame.
-Eres mi hermanastro, no me va eso…
-Pero eso no quiere decir nada, Odi… me gustas-me susurró en el oído con voz ronca.
-Ya, bueno y tú a mí, pero no se puede.-dije y me zafé de su agarre.
-No se puede, por que tú no quieres.
-Ya bueno, no soy tan de liarme con el primero que aparece, que además no conozco de nada y me dice cuatro cosas tontas para poder bajarme las bragas.
-Entonces esperaré hasta que te decidas.-dijo y me agarró la mano.-¿Pero, no nos bañamos?
-No, vamos a casa.
Por la tarde Ben y su madre, tuvieron que marcharse, ya que a ella le había surgido algo en el trabajo, Luz, es asistente social.
-Bueno, pues me tengo que ir, pero ¿cuándo volveré a verte?-preguntó Ben, antes de irse.
-No lo sé.
-Podríamos hablar por Skype alguna vez.-hizo una pausa-Si quieres, claro…
-Vale, agrégame.-dije.
-Pero dime cómo te llamas en Skype.

-El que algo quiere, algo le cuesta.-dije y me metí en casa y desde la ventana, vi como Ben se subía en el coche y encendía el motor.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Corazones azules.

Siempre decías que el amor era una farsa,que no era tan bonito como lo pintaban. No creías en el amor, eso lo dejaste claro desde el primer momento. Y tal vez yo, por ser la típica tonta enamorada del amor, quise enseñarte que no todo es tan malo, que hay soluciones, que querer no siempre es sinónimo de ser destruido, que cuando hay ganas se puede con todo. Decías que los corazones azules eran mejores que los rojos, y yo te quiero y te tengo ganas, por eso seguiré discriminando tus corazones azules. Para llevarte la contraria, como siempre, y meternos el uno con el otro como si aún fuéramos niños pequeños, para terminar picados, aunque tan solo sea por un rato. Yo no quiero corazones azules, corazones de hielo, corazones rotos, yo te quiero conmigo, con corazones rojos.

Vivir.

Hay momentos en la vida, más bien etapas, en las cuales "estar vivo"o "viviendo" no es cierto. Hay etapas en nuestra vida en las que solo respiramos, pero no vivimos. Porque respirar y vivir no son los mismo. Respirar lo haces cada día, cada segundo; pero vivir no lo haces siempre. Vivir consiste en reír, llorar,sufrir,amar,romperse,cantar en la ducha a voz en grito, cometer locuras, soñar, dejarse llevar por los sentimientos,ser impulsivo, cumplir tus sueños, no atarse y sobre todo disfrutar cada instante.  Mientras que respirar solo consiste en coger aire y expulsarlo. Por eso mis perdidos lectores, ¿vosotros estáis vivos o solo respiráis?

"Palabras".

"Bum,bum,bum" Ese inquietante sonido ya ha comenzado, martillea mis oídos de una forma constante, interminable. Desquicia. Desespera. "Bum,bum". Otra vez vuelve a sonar ese tamborileo, sobre todo cuando hay un absoluto y completo silencio a tu alrededor. Comienza a volverte loco, por lo que llenas ese vacío y aterrados silencio con música o con tu propia voz. Desaparece, aunque no del todo. Vuelve a comenzar ese interminable ruido. "Bumbum,bumbum,bumbum..." No para. Cada vez suena más rápido, cuán caballo desbocado. "Bumbum,bumbum,bumbum,bumbum..." Será poco antes de escuchar tu último latido, cuando te des cuenta de que esa molesta melodía era lo más bello que te mantenía con vida. Pero entonces, será demasiado tarde. Todo habrá acabado. Entonces, por fin, todo será silencio. "(Rubatosis =  la inquietante conciencia de sentir nuestro propio latido del corazón)"