Ir al contenido principal

CRISTALES FRÍOS. PARTE IV.

Ha pasado una semana y no le he vuelto a ver, ha sido una semana como todas las demás, con la misma rutina, día tras día, como siempre. Todo sigue igual, aunque intenté separar la cama de la pared para que no sonara, no sé si lo conseguí.
Hoy es uno de esos días que tanto me gustan, días lluviosos en los que hay niebla y hace frío, estaba en la parada de autobús que hay frente al instituto, era penúltima y tenía hora libre así que decidí irme a casa. Vi a un chico sentado tapándose la cara y por un momento pensé que estaba llorando, parecía triste, desolado.
-No es tan mal día para estar triste, dicen que a mal tiempo buena cara.-dije, no es que suela hablar con extraños a los que no conozco, pero solo quería hacer sonreír a una persona que no parecía estar bien.
-Si tú supieras…-comenzó a decir.
-Tu voz me suena familiar…-dejé la frase a medias cuando el levantó la cabeza. Era él. 
-Ah, ya veo por qué estas triste, ¿tu papito no te dejó el coche?-le dije y reí con sarcasmo.
-No empieces pelirroja. Yo…-no le dejé terminar.
-Tengo nombre y precisamente no es "pelirroja".-sentencié.
-¿Y cuál es?
-No te importa.
-Sí, porque quiero hablar contigo.
-Si es por precio, no te preocupes que no cobro, gilipollas.-dije irónicamente.
-Quería pedirte disculpas…
-Faith, me llamo Faith.
-Bonito nombre.-dijo mirándome a los ojos.- Quería decirte que siento mi comportamiento del otro día, no estaba bien y lo pagué contigo, no debería haberlo hecho. Lo siento. Estuve pensando en ir a tu casa a pedirte perdón, pero no sabía cómo podrías reaccionar, así que decidí que era mejor no hacerlo.
-También fue culpa mía, no debería de haberte juzgado sin conocerte, aunque a la vista está que eres un niño de papá o mamá, al que le dan todo. Tu soberbia y tu gilipollez lo dicen todo, lo siento, no pongas esa cara.-dije porque comenzaba a hacer muecas muy extrañas.- Simplemente soy sincera, nada más…
-Noah-dijo.
-Me encanta ese nombre, pero por la película de "El diario de Noah", es tan bonita…-dije y comencé a reír como una loca.
Llegó el autobús, nos sentamos juntos y durante el trayecto de veinte minutos estuvimos hablando sobre las clases, nuestra infancia, el futuro… Fueron veinte minutos que se me hicieron muy cortos, me faltaba tiempo para hablar con él, no éramos tan diferentes al fin y al cabo. Seguimos caminando juntos, uno al lado del otro, mirando el barrio haciendo comentarios de las diferentes casas, de los vecinos que nos encontrábamos… 

Pero esa efímera alegría apenas duró, ya que ambos se separaron para dirigirse a sus respectivas casas, tan iguales por fuera, aunque con historias tristes y muy diferentes por dentro.

Comentarios

Entradas populares de este blog

"Palabras".

"Bum,bum,bum" Ese inquietante sonido ya ha comenzado, martillea mis oídos de una forma constante, interminable. Desquicia. Desespera. "Bum,bum". Otra vez vuelve a sonar ese tamborileo, sobre todo cuando hay un absoluto y completo silencio a tu alrededor. Comienza a volverte loco, por lo que llenas ese vacío y aterrados silencio con música o con tu propia voz. Desaparece, aunque no del todo. Vuelve a comenzar ese interminable ruido. "Bumbum,bumbum,bumbum..." No para. Cada vez suena más rápido, cuán caballo desbocado. "Bumbum,bumbum,bumbum,bumbum..." Será poco antes de escuchar tu último latido, cuando te des cuenta de que esa molesta melodía era lo más bello que te mantenía con vida. Pero entonces, será demasiado tarde. Todo habrá acabado. Entonces, por fin, todo será silencio. "(Rubatosis =  la inquietante conciencia de sentir nuestro propio latido del corazón)"

Vivir.

Hay momentos en la vida, más bien etapas, en las cuales "estar vivo"o "viviendo" no es cierto. Hay etapas en nuestra vida en las que solo respiramos, pero no vivimos. Porque respirar y vivir no son los mismo. Respirar lo haces cada día, cada segundo; pero vivir no lo haces siempre. Vivir consiste en reír, llorar,sufrir,amar,romperse,cantar en la ducha a voz en grito, cometer locuras, soñar, dejarse llevar por los sentimientos,ser impulsivo, cumplir tus sueños, no atarse y sobre todo disfrutar cada instante.  Mientras que respirar solo consiste en coger aire y expulsarlo. Por eso mis perdidos lectores, ¿vosotros estáis vivos o solo respiráis?

No hay penas que maten.

No hay excusas que bailen al compás de esa última canción que nos prometimos. Que quererse no está de más,  pero quererte ya está de menos,  y así estoy con el orgullo a rastras y el ego tocado a punto de hundirse.  Me conformé con quererte, dejándome de lado. Ya no hay penas que valgan. Ni perdón que lo solucione. Que las cosas pasan porque pasan  y que nunca lo entenderemos. Que a veces los sacrificios son necesarios,  aunque sean duros,  son buenos. Me dolía quererte,  pero me dolió menos marcharme.  Ahora puedo decir que soy libre,   sin quererlo me encerré a mí misma en una jaula a la que decidí llamar libertad,  para así sentirme mejor. Hay palabras vivas y sentimientos muertos,  con ellos morí y en ellas trato de refugiarme para intentar olvidarte. Porque no hay excusas que valgan,  ni penas que maten.