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Bachillerato.

Esa cruel odisea a la que te recomiendan adentrarte o más bien a la que accedes de una forma u otra porque no sabes bien que sentido dar a tu vida. Bachillerato es ese cansancio constante, porque te levantas cansada, vas a clase sin ganas, te sientas en la misma silla de cada día con esa cara de sueño tan neutral y comienzas a asentir cuando los profesores te miran, para que crean que te estas enterando de lo que te cuentas, aunque tu cabeza en ese momento se encuentre a diez años luz. Es volver a casa e intentar estudiar sin ganas porque tu cabeza ya está saturada y no puedes más, aunque te esfuerces una y mil veces en aprenderte esa maldita frase, no serás capaz de decirla. Y llega la hora de irse a la cama, muchas veces a las tantas y acompañada de los apuntes del examen que tienes al día siguiente; duerme un par de horas y vuelta a empezar la historia de nunca acabar. Qué decir de esos nervios que se apoderan de tu estómago los minutos antes del examen y esos remordimientos cuando desechas algún que otro punto porque si no, no te da tiempo , lo único que esperas es poder tener suerte y que entre el resto del temario que te has estudiado; aunque puede que esta te abandone más de una vez.
Es llorar de la rabia porque aunque te esfuerces al máximo, no conseguirás ni la mitad de lo que esperas; por más que estudies no lo consigues y eso te frustra. Ya ni mencionemos los exámenes que te preparas durante tantos días para luego quedarte en blanco, eso te hace sentir como una mierda, te destruye la poca autoestima que te queda. Te hace sentir inferior de alguna forma aunque tú tengas capacidades de sobra, porque aquí no entra en juego tu inteligencia.
Englobando todos los bachilleratos tanto el de arte, de sociales, de humanidades o de ciencias, todos por igual son agobiantes y asfixiantes; hasta tal punto que te hace pensar si tomaste la decisión adecuada, además de considerar la idea de abandonar todo más de una vez. Porque acabas hasta las narices de ser ese muñeco ojeroso que ni siente, ni padece y día tras día realiza la misma rutina, entrando en un bucle sin sentido. Donde lo único que hay que hacer es estudiar y estudiar, para poder aprobar; aunque a veces ni eso sirve, llegarás a hacer chuletas si es necesario, Te saltarás clases para prepararte un examen o mientras estas en una clase estudias una asignatura completamente distinta.
Has dejado de hacer muchas cosas que te gustaban porque no tienes tiempo, mejor dicho, no tienes vida; porque esta se resume en una única palabra: bachillerato. Por esta misma razón vas a sentir envidia al escuchar las conversaciones de otros que no están en tu situación y que hacen planes para esa misma tarde sin importar el día de la semana que sea, pero tú ya sabes cuál es el tuyo, encerrarte en la habitación para tratar de estudiar, aunque no de resultado alguno. Más que nada porque preguntarás a tus compañeros de clase qué es lo que se van a estudiar, acabarás haciendo una selección, te pasarás el resto de la tarde mirando las hojas que te quedan y sobre todo, quejándote. También te fijarás en cada pequeño recoveco de tu cuarto para terminar aprendiéndote de memoria, a todo eso, lo que haces no será valorado por muchas personas porque no lo consideran un "trabajo" o algo serio, algo que canse y que te quite las ganas de todo; porque para ellos estudiar es como si no estuvieras haciendo nada.
Es encontrarte con profesores que te ayudarán con todo lo que puedan, porque te comprenden, te enfrentarás a otros que tratarán de complicarte la existencia como buenamente puedan. No hablemos ya de la nota, porque será cuando busques décimas hasta debajo de las piedras, ya que si no llegas no podrás hacer la carrera de tus sueños en la universidad que deseas. No mencionemos tampoco PAU o EBAU o como quieran llamarlo, porque eso está ya peor que nosotros y eso ya es mucho decir. Además de la rabia que da que hayas personas que durante todo el año no hacen nada y luego en las últimas semanas consiguen lo mismo que tú, sin haber trabajado tanto.
Bachillerato al igual que todo tiene sus cosas buenas y malas, según desde que perspectiva lo enfoquemos; claro que de las últimas encontraremos muchas. Algo bueno que podemos destacar de todo esto son las personas que llegas a conocer, algunas de ellas serán únicamente compañeros de clase, otros pasarán a ser muy importantes en tu vida, llegando a convertirse en grandes amigos.
Puede que penséis que hablo de bachillerato como si fuera lo peor que hay en la vida, claro que no, es una etapa un tanto mala, pero que se pasa, se supera. Lo único que cuesta bastante sobre todo por esas noches en vela, las tazas de café interminables, los exámenes y el estrés constate A pesar de eso no es difícil, únicamente debes tener en cuenta tu aguante, porque tirarás los apuntes al suelo más de una vez y los volverás a recoger para seguir, puesto que si otros lo han hecho, tú también puedes; esa será otra de las razones por las que no desistas.
Claro que esto es una queja sobre mi situación y la de aquellos que están estudiando cualquier bachillerato sin importar modalidad, una advertencia para aquellos que quieran comenzar, pero sobre todo es la realidad misma. Llama bachillerato a esos dos años insufribles, pero que se pasan volando y cuando te quieras dar cuenta estarás maquinando ya sobre la fiesta que te vas a pegar en tu graduación, pero sobre todo en ese gran verano que te espera, porque te lo mereces. Después de tanto esfuerzo y sufrimiento, suma eso a tus dieciocho, así consigues el mejor verano de tu vida. Puede que muchos de esos planes no los cumplas porque algunas personas no te lo permitirán, pero no desistas, si has podido con todo esto, lo mejor está por venir.
Hoy es mi graduación y por fin puedo decir: "¡Soy libre!". 

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