¿Cuántos de nosotros no hemos buscado un príncipe o una princesa? Algunos diréis no, yo no buscaba una princesa y muchas diréis que los príncipes en los cuentos. Pero os lo plantearé de otra forma: ¿cuántos habéis buscado una pareja siguiendo un prototipo de chico/a? Ya sea siguiendo un prototipo físico o por su forma de actuar.
Yo os hablaré, por mi y creo que muchas de vosotros, mis perdidas lectoras os identificaréis con algunas cosas.
Todas, exactamente todas hemos pasado por la etapa en la que nos gustaba el típico "malote", por fuera son así, aunque después interiormente sean todo lo contrario. Después del malote, buscamos un prototipo de príncipe azul, un chico romántico, que nos sorprenda, que nos haga reír todo el tiempo. Para pasar a buscar a alguien que nos bese como loco, que te haga el amor como un pervertido, que te trate como a una dama y que te ame como un idiota.
Pero después maduras y te das cuenta de que el amor de tu vida no es ni un príncipe/ princesa, ni un malote/a, si no una persona perfectamente imperfecta que seguramente no te quiere como tu quieres que te quiera pero que te quiere como mejor puede.
Comentarios
Publicar un comentario