¿No hay veces en las que te sientes invisible?
En las que por más que haya gente a tu lado, por más que esa persona intente hacerte sonreír, por más veces que te digan te quiero... ¿no os sentís invisible?
Pues yo sí y hoy es una de esas veces.
Una de tantas.
Hay momentos en los que una ya se acostumbra a estar sola, a no tener a nadie a quién recurrir en los peores momentos y no tener a nadie a quien contar las cosas buenas que te pasan.
Pero, lo peor son esos momentos de bajón en lo que no tienes a nadie alrededor que te diga que todo irá bien, que solo es un momento tonto que ya pasará; pero la triste realidad es que nunca hay nadie ahí para ti, cuando tú siempre estas para el resto, cruel y dolorosa verdad.
¿Cuántas veces habéis llorado en silencio? Supongo que todos más de una vez lo habremos hecho y supongo que todos sabemos lo que duele llorar sin hacer el mínimo ruido, llorar por dentro para que nadie se entere.
A veces echo la culpa al mundo, a la gente por que no se adaptan a mi, por que no me aceptan; pero he llegado a la conclusión de que la que no se adapta soy yo, porque si ni yo misma me acepto, ¿alguien lo hará? No, supongo que no.
Hay veces en las que ni yo misma se lo que me pasa, no sé la razón, pero me siento vacía y no hay nada, ni nadie que sea capaz de llenar ese hueco. No hay nada que me haga sentir un poco mejor.
Tal vez por que ya me haya acostumbrado a esta extraña sensación y lo peor de todo no es que solamente sufra yo, si no que también hago sufrir a algunas personas que de verdad si quieren ayudarme. Y aunque se que muchas veces he dicho y me he propuesto cambiar, mejorar, no puedo, la verdad es que cuando estoy apunto de conseguirlo me rindo, a lo mejor porque mi autoestima es baja y no me siento con fuerzas de seguir, porque a lo mejor no me veo capaz. No lo sé, porque hay veces en las que ni yo misma me comprendo.
Comentarios
Publicar un comentario