¿Os acordáis de cuando eramos pequeños? ¿Os acordáis cuando nos contaban esos cuentos? Cuentos de hadas. Cuentos fantásticos en los que siempre había un príncipe y una princesa, en los que vivían muchas aventuras juntos, la verdad que algunas más tristes que otras, pero siempre se mantenían juntos a pesar de todo, tanto en las buenas como en las malas, terminaban siempre con un final feliz.
Pero ahora los cuentos de hadas son modernos y no tienen final feliz, si no que el príncipe y la princesa van por su cuenta, rotos, hundidos. Mezclándose con otros cuentos, en otras historias, rompiendo otros reinos como alguien hizo con el suyo propio.
Y claro, no fueron felices y comieron perdices.
Fueron desgraciados y compraron muchos kleenex.
Pero ahora los cuentos de hadas son modernos y no tienen final feliz, si no que el príncipe y la princesa van por su cuenta, rotos, hundidos. Mezclándose con otros cuentos, en otras historias, rompiendo otros reinos como alguien hizo con el suyo propio.
Y claro, no fueron felices y comieron perdices.
Fueron desgraciados y compraron muchos kleenex.
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