Y lo cierto es que ella no era bonita.
No. No lo era.
Lo sabía bien, se lo repetía cada vez que se miraba en el espejo.
Pero a él le gustaba.
Porque ella no era bonita, para nada, ella era arte, si, de ese tipo de arte que no es bonito, ni feo, si no ese tipo de arte que te hace sentir.
Y eso es lo que hace ella.
Ella como el buen arte te hace sentir.
Ella es esa persona que cierras los ojos y la ves, que con su mirada te llena de alegría, ella daba sentido a su vida.
No. No lo era.
Lo sabía bien, se lo repetía cada vez que se miraba en el espejo.
Pero a él le gustaba.
Porque ella no era bonita, para nada, ella era arte, si, de ese tipo de arte que no es bonito, ni feo, si no ese tipo de arte que te hace sentir.
Y eso es lo que hace ella.
Ella como el buen arte te hace sentir.
Ella es esa persona que cierras los ojos y la ves, que con su mirada te llena de alegría, ella daba sentido a su vida.
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