Ir al contenido principal

¿Estás dispuesto a perderla? 2.0

"La vas a echar de menos cuando no sea tuya,  cuando la veas de la mano de otro, cuando veas que es feliz con alguien más, cuando sus "te quiero" ya no sean para ti, cuando sepas que nada volverá a ser como antes, que todo a cambiado, que ya no esta contigo, que sus caricias ya no son tuyas, sus besos, sus abrazos, esos que te hacían sentirte tan especial. Cuando veas que sus "en línea" ya no son por ti, cuando veas que le va bien con otra persona. Cuando te des cuenta de que habéis dejado de ser uno y volvéis a ser dos, que sus futuros ya no son junto a ti. Cuando os volváis a ver pero no a mirar, cuando pasen días y no sepas nada de ella. Cuando comprendas que ella enterró el pasado y dejo de llevarle flores. Cuando veas que os habéis convertido en unos desconocidos con recuerdos en común.
¿Enserio? 
¿Estás dispuesto a perderla?"



Y sí la perdiste por no luchar, por pensar que era una que habías ganado, pero entonces llegó otro que la supo valorar, que lucha cada día por intentar enamorarla, por hacerla reír, feliz. Y es que no hay nada más asfixiante en una pareja que la monotonía, porque cuando se instala en tu vida todo se repite, día tras día, y eso aburre y cansa. Entonces las prioridades cambian, tu pareja pasa a un segundo plano, los sentimientos se enfrían, los corazones se distancian... Puede que sigas con esa persona pero al final si no hay cambio por ambas partes la cosa no funciona y todo se jode. Aunque hay muchas veces que esa monotonía te hace que cualquier otra persona que no sea tu pareja te llame la atención y te comiences a fijar más en esa persona y eso haga que te alejes aún más de tu pareja.
Y esta es la cruda realidad mis perdidos lectores, una historia que a veces se hace realidad, pero y ¿qué? Ya vendrá otra persona que te haga ver y entender por qué no funcionó con esa persona.

Comentarios

Entradas populares de este blog

"Palabras".

"Bum,bum,bum" Ese inquietante sonido ya ha comenzado, martillea mis oídos de una forma constante, interminable. Desquicia. Desespera. "Bum,bum". Otra vez vuelve a sonar ese tamborileo, sobre todo cuando hay un absoluto y completo silencio a tu alrededor. Comienza a volverte loco, por lo que llenas ese vacío y aterrados silencio con música o con tu propia voz. Desaparece, aunque no del todo. Vuelve a comenzar ese interminable ruido. "Bumbum,bumbum,bumbum..." No para. Cada vez suena más rápido, cuán caballo desbocado. "Bumbum,bumbum,bumbum,bumbum..." Será poco antes de escuchar tu último latido, cuando te des cuenta de que esa molesta melodía era lo más bello que te mantenía con vida. Pero entonces, será demasiado tarde. Todo habrá acabado. Entonces, por fin, todo será silencio. "(Rubatosis =  la inquietante conciencia de sentir nuestro propio latido del corazón)"

Vivir.

Hay momentos en la vida, más bien etapas, en las cuales "estar vivo"o "viviendo" no es cierto. Hay etapas en nuestra vida en las que solo respiramos, pero no vivimos. Porque respirar y vivir no son los mismo. Respirar lo haces cada día, cada segundo; pero vivir no lo haces siempre. Vivir consiste en reír, llorar,sufrir,amar,romperse,cantar en la ducha a voz en grito, cometer locuras, soñar, dejarse llevar por los sentimientos,ser impulsivo, cumplir tus sueños, no atarse y sobre todo disfrutar cada instante.  Mientras que respirar solo consiste en coger aire y expulsarlo. Por eso mis perdidos lectores, ¿vosotros estáis vivos o solo respiráis?

No hay penas que maten.

No hay excusas que bailen al compás de esa última canción que nos prometimos. Que quererse no está de más,  pero quererte ya está de menos,  y así estoy con el orgullo a rastras y el ego tocado a punto de hundirse.  Me conformé con quererte, dejándome de lado. Ya no hay penas que valgan. Ni perdón que lo solucione. Que las cosas pasan porque pasan  y que nunca lo entenderemos. Que a veces los sacrificios son necesarios,  aunque sean duros,  son buenos. Me dolía quererte,  pero me dolió menos marcharme.  Ahora puedo decir que soy libre,   sin quererlo me encerré a mí misma en una jaula a la que decidí llamar libertad,  para así sentirme mejor. Hay palabras vivas y sentimientos muertos,  con ellos morí y en ellas trato de refugiarme para intentar olvidarte. Porque no hay excusas que valgan,  ni penas que maten.