Ir al contenido principal

"Criticando".

¡Hola mis perdidos y amados lectores! ¿Qué tal? ¿Cómo va eso? Espero que genial, hoy es lunes y muchos volvemos a la rutina y ahora mismo me estoy muriendo... No os podéis ni imaginar lo cansada que estoy y encima comienzo la primera semana de clases con agobios porque ¿cómo no iba a dejar yo todo para el último momento? Y así me pasa, no he parado en tooda la tarde con algunos deberes, me propuse llevar todo al día y es lo que estoy intentando y lo peor de todo es que tengo que hacer un trabajo de historia super-hiper-mega largo para este viernes y no llevo casi nada hecho. Así soy yo de idiota, la primera nada más empezar. Bueno como no quiero aburriros con mi vida, os tengo preparada una entrada con la que comenzaremos la nueva sección de "Criticando", la idea de hacer esta sección me la dio una amiga, no estoy muy convencida todavía, pero espero que os guste.

Se acaban las navidades y con ellas también esa estúpida hipocresía de ciertas personas, que por estas fechas de repente se vuelven muy cariñosas y simpáticas contigo, cuando normalmente aunque se choquen contigo ni te miran a la cara. ¿La razón? No lo sé.
¿A cuantos de vosotros os ha pasado? A mi me ha pasado, me pongo de ejemplo. Estas navidades ha habido personas que me han felicitado el año, cuando con algunas de ellas no había hablado en la vida o que por algunas razones actualmente no tengo la misma relación que hace ya años. Cuando las personas con las que nunca había hablado o que conozco de vista y nunca han hablado conmigo o yo con ellos, me han felicitado, yo también lo he hecho, ahí me pregunté a mi misma "¿qué haces?".
Es en momentos como esos en los que te preguntas a ti mismo, ¿debo ser hipócrita también y responder con educación o simplemente sonrío y me hago la tonta?
Mi duda es, ¿nunca os ha pasado? Creo que todos en el fondo o en algún momentos hemos actuado de alguna forma de la que nos hemos arrepentido.
¿Y tú?

Comentarios

Entradas populares de este blog

"Palabras".

"Bum,bum,bum" Ese inquietante sonido ya ha comenzado, martillea mis oídos de una forma constante, interminable. Desquicia. Desespera. "Bum,bum". Otra vez vuelve a sonar ese tamborileo, sobre todo cuando hay un absoluto y completo silencio a tu alrededor. Comienza a volverte loco, por lo que llenas ese vacío y aterrados silencio con música o con tu propia voz. Desaparece, aunque no del todo. Vuelve a comenzar ese interminable ruido. "Bumbum,bumbum,bumbum..." No para. Cada vez suena más rápido, cuán caballo desbocado. "Bumbum,bumbum,bumbum,bumbum..." Será poco antes de escuchar tu último latido, cuando te des cuenta de que esa molesta melodía era lo más bello que te mantenía con vida. Pero entonces, será demasiado tarde. Todo habrá acabado. Entonces, por fin, todo será silencio. "(Rubatosis =  la inquietante conciencia de sentir nuestro propio latido del corazón)"

Vivir.

Hay momentos en la vida, más bien etapas, en las cuales "estar vivo"o "viviendo" no es cierto. Hay etapas en nuestra vida en las que solo respiramos, pero no vivimos. Porque respirar y vivir no son los mismo. Respirar lo haces cada día, cada segundo; pero vivir no lo haces siempre. Vivir consiste en reír, llorar,sufrir,amar,romperse,cantar en la ducha a voz en grito, cometer locuras, soñar, dejarse llevar por los sentimientos,ser impulsivo, cumplir tus sueños, no atarse y sobre todo disfrutar cada instante.  Mientras que respirar solo consiste en coger aire y expulsarlo. Por eso mis perdidos lectores, ¿vosotros estáis vivos o solo respiráis?

No hay penas que maten.

No hay excusas que bailen al compás de esa última canción que nos prometimos. Que quererse no está de más,  pero quererte ya está de menos,  y así estoy con el orgullo a rastras y el ego tocado a punto de hundirse.  Me conformé con quererte, dejándome de lado. Ya no hay penas que valgan. Ni perdón que lo solucione. Que las cosas pasan porque pasan  y que nunca lo entenderemos. Que a veces los sacrificios son necesarios,  aunque sean duros,  son buenos. Me dolía quererte,  pero me dolió menos marcharme.  Ahora puedo decir que soy libre,   sin quererlo me encerré a mí misma en una jaula a la que decidí llamar libertad,  para así sentirme mejor. Hay palabras vivas y sentimientos muertos,  con ellos morí y en ellas trato de refugiarme para intentar olvidarte. Porque no hay excusas que valgan,  ni penas que maten.