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Orgullosos del amor.

El amor, esa magia que nos rodea sin darnos cuenta. Esa magia que nos seduce, nos cambia y a veces nos controla. Eso es el amor, mirar a una persona de una forma especial, sentir como os pertenecéis el uno al otro, es mirar a una persona y saber lo que puede estar pensando. El amor, es conocer el pasado de una persona y no juzgar, es comprensión…

El amor es eso que surge sin querer, sin darnos cuenta de que está pasando, son esas ganas de despertarse pensando en alguien, ver una simple sonrisa de esa persona y que todos los males se olviden por un momento. El amor es confianza y respeto. Puede que también nos transforme, porque nos hace ser más débiles, ya que tendremos un nuevo punto débil, una nueva preocupación; aparte de débiles, el amor también nos hará mentirosos.

El amor, como todo tiene sus más y sus menos; te hará feliz sí, pero a la vez te destruirá poco a poco sin que te des cuenta.

Pero, ¿seguro que todo eso es el amor? ¿Realmente sabemos qué es el amor?

Parejas. Amor. Igualdad.

Ese amor, ha cambiado mucho. Las cartas se cambiaron por mensajes, las citas románticas por pasar un rato en la cama, las flores y los bombones por algo de ropa, las distancias por olvidos… Todo es diferente, tanto para unos como para otros. Las relaciones ahora no son vistas de la misma forma por la sociedad, ya no hace falta "esconderse".

Antes no estaba aceptado una pareja del mismo sexo, ahora ya son menos las personas retrógradas que todavía no lo aceptan. Es algo que no llego a comprender, el amor es el amor; de nada sirve pararse a ver si esa persona a la que quieres es de tu mismo sexo o no, el mundo es libre y cada uno somos libres de ser felices con quien queramos y como queramos.

Por eso, yo estoy orgullosa del amor, ¿y tú?


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"Palabras".

"Bum,bum,bum" Ese inquietante sonido ya ha comenzado, martillea mis oídos de una forma constante, interminable. Desquicia. Desespera. "Bum,bum". Otra vez vuelve a sonar ese tamborileo, sobre todo cuando hay un absoluto y completo silencio a tu alrededor. Comienza a volverte loco, por lo que llenas ese vacío y aterrados silencio con música o con tu propia voz. Desaparece, aunque no del todo. Vuelve a comenzar ese interminable ruido. "Bumbum,bumbum,bumbum..." No para. Cada vez suena más rápido, cuán caballo desbocado. "Bumbum,bumbum,bumbum,bumbum..." Será poco antes de escuchar tu último latido, cuando te des cuenta de que esa molesta melodía era lo más bello que te mantenía con vida. Pero entonces, será demasiado tarde. Todo habrá acabado. Entonces, por fin, todo será silencio. "(Rubatosis =  la inquietante conciencia de sentir nuestro propio latido del corazón)"

Vivir.

Hay momentos en la vida, más bien etapas, en las cuales "estar vivo"o "viviendo" no es cierto. Hay etapas en nuestra vida en las que solo respiramos, pero no vivimos. Porque respirar y vivir no son los mismo. Respirar lo haces cada día, cada segundo; pero vivir no lo haces siempre. Vivir consiste en reír, llorar,sufrir,amar,romperse,cantar en la ducha a voz en grito, cometer locuras, soñar, dejarse llevar por los sentimientos,ser impulsivo, cumplir tus sueños, no atarse y sobre todo disfrutar cada instante.  Mientras que respirar solo consiste en coger aire y expulsarlo. Por eso mis perdidos lectores, ¿vosotros estáis vivos o solo respiráis?

No hay penas que maten.

No hay excusas que bailen al compás de esa última canción que nos prometimos. Que quererse no está de más,  pero quererte ya está de menos,  y así estoy con el orgullo a rastras y el ego tocado a punto de hundirse.  Me conformé con quererte, dejándome de lado. Ya no hay penas que valgan. Ni perdón que lo solucione. Que las cosas pasan porque pasan  y que nunca lo entenderemos. Que a veces los sacrificios son necesarios,  aunque sean duros,  son buenos. Me dolía quererte,  pero me dolió menos marcharme.  Ahora puedo decir que soy libre,   sin quererlo me encerré a mí misma en una jaula a la que decidí llamar libertad,  para así sentirme mejor. Hay palabras vivas y sentimientos muertos,  con ellos morí y en ellas trato de refugiarme para intentar olvidarte. Porque no hay excusas que valgan,  ni penas que maten.