Ir al contenido principal

Algo complicado.

Siempre es difícil, un tanto raro e incómodo sacar un tema a relucir, pero un tema bastante difícil o incómodo lo es mucho más todavía.

Pero, la pregunta es: ¿Cómo debemos tratar ese tema?

La verdad es que es un tanto complicado decirlo, porque hay muchos temas que pueden ser incómodos de tratar y sobre todo si con esa persona has tenido algún que otro "problemilla". Os contaré lo que yo haría, porque me lo habéis pedido; espero que os sirva de ayuda de alguna manera.

Lo primero y más importante, es que no debes sacar el tema nada más empezar la conversación, déjalo para más tarde. Comienza a interesarte por esa persona, pregúntala por cómo se encuentra y que ha sido de ella durante el tiempo que habéis dejado de estar en contacto (si es que el tiempo que ha pasado desde vuestra última conversación es mucho).

Algo muy importante, es ser amable con esa persona, muéstrate comprensivo con ella y con sus problemas.

Habla sobre algo que tengáis en común, eso siempre ayuda a acercar a dos personas.

Después de todo esto, comienza a llevar la conversación encaminada al tema, pero no lo dejes caer tal cual, no. Hazlo poco a poco y cuando te quieras dar cuenta, ya estarás hablando sobre ese tema delicado o difícil, pero siempre siendo positivo y con perspectiva de todo, no te obceques .

Este es mi consejo y espero que os sirva de algo, tal vez no sea de mucho, pero creo que algo podría hacer y si no consigues la respuesta que tu esperabas, no decaigas. Ten presente al menos que tú has intentado arreglar las cosas o tratar eso que evadís o cualquier cosa que sea el tema.

 Tu conciencia debe estar tranquila porque al menos tu lo has intentado.


Buena suerte mis perdidos lectores.

Comentarios

  1. Gracias, al menos intenté tener la conciencia tranquila pero sigo pensando que tener a la persona que te hace bien cerca es más fácil todo

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

"Palabras".

"Bum,bum,bum" Ese inquietante sonido ya ha comenzado, martillea mis oídos de una forma constante, interminable. Desquicia. Desespera. "Bum,bum". Otra vez vuelve a sonar ese tamborileo, sobre todo cuando hay un absoluto y completo silencio a tu alrededor. Comienza a volverte loco, por lo que llenas ese vacío y aterrados silencio con música o con tu propia voz. Desaparece, aunque no del todo. Vuelve a comenzar ese interminable ruido. "Bumbum,bumbum,bumbum..." No para. Cada vez suena más rápido, cuán caballo desbocado. "Bumbum,bumbum,bumbum,bumbum..." Será poco antes de escuchar tu último latido, cuando te des cuenta de que esa molesta melodía era lo más bello que te mantenía con vida. Pero entonces, será demasiado tarde. Todo habrá acabado. Entonces, por fin, todo será silencio. "(Rubatosis =  la inquietante conciencia de sentir nuestro propio latido del corazón)"

Vivir.

Hay momentos en la vida, más bien etapas, en las cuales "estar vivo"o "viviendo" no es cierto. Hay etapas en nuestra vida en las que solo respiramos, pero no vivimos. Porque respirar y vivir no son los mismo. Respirar lo haces cada día, cada segundo; pero vivir no lo haces siempre. Vivir consiste en reír, llorar,sufrir,amar,romperse,cantar en la ducha a voz en grito, cometer locuras, soñar, dejarse llevar por los sentimientos,ser impulsivo, cumplir tus sueños, no atarse y sobre todo disfrutar cada instante.  Mientras que respirar solo consiste en coger aire y expulsarlo. Por eso mis perdidos lectores, ¿vosotros estáis vivos o solo respiráis?

No hay penas que maten.

No hay excusas que bailen al compás de esa última canción que nos prometimos. Que quererse no está de más,  pero quererte ya está de menos,  y así estoy con el orgullo a rastras y el ego tocado a punto de hundirse.  Me conformé con quererte, dejándome de lado. Ya no hay penas que valgan. Ni perdón que lo solucione. Que las cosas pasan porque pasan  y que nunca lo entenderemos. Que a veces los sacrificios son necesarios,  aunque sean duros,  son buenos. Me dolía quererte,  pero me dolió menos marcharme.  Ahora puedo decir que soy libre,   sin quererlo me encerré a mí misma en una jaula a la que decidí llamar libertad,  para así sentirme mejor. Hay palabras vivas y sentimientos muertos,  con ellos morí y en ellas trato de refugiarme para intentar olvidarte. Porque no hay excusas que valgan,  ni penas que maten.