Puede que yo no te pida que me des un beso, ni que me digas perdón por algo que creo que has hecho mal. No te pediré que me abreces cuando lo necesito, cuando tengo frío o miedo. No te pediré que vayamos a recorrer el mundo entero, para vivir nuevas experiencias. Seguro que no te pediré la mano cuando nos encontremos entre una multitud de gente. Tampoco te pediré que me digas lo guapa que voy (aunque sea mentira), menos que me despiertes con un gran mensaje de buenos días, no te pediré que me digas nada bonito.No te voy a pedir que me llames para contarme como te ha ido el trabajo o para que me preguntes simplemente por mi día, mucho menos para que me digas lo mucho que me has echado de menos. No te pediré que te rías de mis estúpidas gracias o que hagas el tonto para animarme cuando mi ánimo está por los suelos, tampoco te pediré apoyo en todo lo que haga. Puede que no te pida que me escuches cuando tenga que contarte cualquier cosa, ya sea importante o no.
No te pediré que hagas nada, tampoco que te quedes a mi lado; porque siempre estaré intentando echarte.
Nunca te pediré nada, porque si tengo que pedírtelo, ya no lo quiero. Así de simple.
Comentarios
Publicar un comentario