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Promesas 2.0

"El para siempre, siempre termina, ¿por qué promesas absurdas?
Nada es para siempre, y no puedes pedir lo eterno a un simple mortal. Todas esas promesas, todos los recuerdos, esos momentos se borrarán de nuestras memorias con el paso del tiempo. Aunque nos hagamos los locos, no podemos seguir negando lo evidente; todo, tarde o temprano llega a su fin; la vida, el café, las conversaciones, los cigarros, las tristezas, las alegría...
Y aunque lo neguemos haciéndonos promesas del mundo es nuestro, de que estaremos juntos por siempre, esas promesas se romperán y no se cumplirán, porque nada es para siempre. Y aunque me cueste asumirlo, se que es verdad, me he vuelto realista y he abierto los ojos a la vida real. Han intoxicado mi imaginación con la realidad..."
En alguna ocasión alguien te hace volver a tener esperanzas en las personas, en que todavía hay personas que luchan  por lo que quieren, que demuestran, que dicen lo que sienten... Pero es una forma más de cegarnos. Sí, nosotros mismos nos ponemos una venda en los ojos, venda que tapa el mundo y nos centra en una sola persona. Estúpida decisión.
Es cierto que a veces la realidad es mala, odiosa,fea... Como queráis llamarla, pero eso es la realidad en todo su esplendor, nos guste o no; es así. Pero no podemos evadirnos de ella centrándonos en alguien  o algo que sea temporal, porque con el paso del tiempo nos damos cuenta de que todas las promesas, todas las personas... Todo, siempre acaba. No por esto estoy diciendo que todas las personas sean así, pero no es bueno abrirse a una persona y centrarte en ella. Debes centrarte en ti y abrirte a los demás para que así te conozcan.
Puede que la realidad intoxique, pero centrarte en una persona y que esa persona se vaya, mata.

Tú eliges.

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"Palabras".

"Bum,bum,bum" Ese inquietante sonido ya ha comenzado, martillea mis oídos de una forma constante, interminable. Desquicia. Desespera. "Bum,bum". Otra vez vuelve a sonar ese tamborileo, sobre todo cuando hay un absoluto y completo silencio a tu alrededor. Comienza a volverte loco, por lo que llenas ese vacío y aterrados silencio con música o con tu propia voz. Desaparece, aunque no del todo. Vuelve a comenzar ese interminable ruido. "Bumbum,bumbum,bumbum..." No para. Cada vez suena más rápido, cuán caballo desbocado. "Bumbum,bumbum,bumbum,bumbum..." Será poco antes de escuchar tu último latido, cuando te des cuenta de que esa molesta melodía era lo más bello que te mantenía con vida. Pero entonces, será demasiado tarde. Todo habrá acabado. Entonces, por fin, todo será silencio. "(Rubatosis =  la inquietante conciencia de sentir nuestro propio latido del corazón)"

Vivir.

Hay momentos en la vida, más bien etapas, en las cuales "estar vivo"o "viviendo" no es cierto. Hay etapas en nuestra vida en las que solo respiramos, pero no vivimos. Porque respirar y vivir no son los mismo. Respirar lo haces cada día, cada segundo; pero vivir no lo haces siempre. Vivir consiste en reír, llorar,sufrir,amar,romperse,cantar en la ducha a voz en grito, cometer locuras, soñar, dejarse llevar por los sentimientos,ser impulsivo, cumplir tus sueños, no atarse y sobre todo disfrutar cada instante.  Mientras que respirar solo consiste en coger aire y expulsarlo. Por eso mis perdidos lectores, ¿vosotros estáis vivos o solo respiráis?

No hay penas que maten.

No hay excusas que bailen al compás de esa última canción que nos prometimos. Que quererse no está de más,  pero quererte ya está de menos,  y así estoy con el orgullo a rastras y el ego tocado a punto de hundirse.  Me conformé con quererte, dejándome de lado. Ya no hay penas que valgan. Ni perdón que lo solucione. Que las cosas pasan porque pasan  y que nunca lo entenderemos. Que a veces los sacrificios son necesarios,  aunque sean duros,  son buenos. Me dolía quererte,  pero me dolió menos marcharme.  Ahora puedo decir que soy libre,   sin quererlo me encerré a mí misma en una jaula a la que decidí llamar libertad,  para así sentirme mejor. Hay palabras vivas y sentimientos muertos,  con ellos morí y en ellas trato de refugiarme para intentar olvidarte. Porque no hay excusas que valgan,  ni penas que maten.