Ir al contenido principal

LA VENGANZA ESTÁ ECHADA. Parte 10.

La semana pasó tranquila, no volví a ver a Dwayne. Con las animadoras todo ha ido bien, todas me quieren en el grupo excepto Mara y su perrito faldero.
El martes, Mara y su querido novio, René rompieron, y últimamente he visto a este bastante interesado en mí.
Hoy era viernes y Micael, nos ha dicho nos presentará a su nueva novia, está muy ilusionado, se le ve que la quiere de verdad, y más vale que ella también, por la cuenta que la trae.
-¿Qué vas a hacer esta tarde?-dijo Paula sacándome de mis pensamientos.
-Pues iré a correr un rato por la playa y seguro que a la librería de siempre, ¿por?
-No, por nada. Por si querías ir al cine esta noche, ¿vamos?
-No, no puedo cariño. Micael, va a llevar a casa a su novia para que la conozcamos.
-¿Miki se he echado novia? Que fuerte, cuando la conozcas me dices quien es y la investigo, ¿vale?-dijo Paula muy sonriente, es muy cotilla, suele buscar a la gente de nuestro alrededor en internet y así si hay algo malo de ellos, lo suele echar en cara cuando quiere algo a cambio.
-Que no le llames Miki, solo yo, tu no vale. Jum. -dije mientras me cruzaba de brazos.
-Eres una posesiva-dijo mientras me abrazaba-Voy a clase, literatura, uf mátame-dijo mientras se ponía de rodillas y hacía que lloraba.
-Yo tengo dibujo ahora-dije sacándola la lengua.
-Eres mala eh…-dijo mientras me apuntaba con un dedo muy acusadoramente-Te quiero, luego te hablo para quedar el sábado y no digas no porque sé dónde vives, eh…
-Vives enfrente, normal que lo sepas-dije riéndome.
-Te odio eh…-y se metió en clase.
La mañana pasó rápidamente
Por la tarde, después de correr una hora y media por la playa me duché y me puse uno vaqueros, una sudadera de Alex, unas Nike Air Max blancas, me hice una coleta y fui andando hasta mi preciada librería, siempre iba ahí, era pequeña, pero olía a libros, lo sé soy friki, pero amo el olor a libro nuevo, amo leer.
Como cada vez que iba, hacía el mismo recorrido, paraba en la misma cafetería de siempre y compraba un cappuccino para llevar.
-Hola-dije mientras entraba.
-Hola Kristen querida, tengo algunos libros que te pueden gustar, al fondo-dijo mientras lo señalaba. Siempre he venido aquí desde pequeña y la señora Dewar me había cogido cariño, el año pasado tuve que ayudar a su hijo con algunas asignaturas para que aprobara y la señora Dewar me lo pagó con algunos libros.
Después de una hora, salí de la librería cargada con cuatro libros.
-Kristen, ¿todavía no has empezado a prepararte?-dijo mi padre enfadado.
-Estoy entrando por la puerta, así que como comprenderás y cómo ves, pues no.-dije mientras le hacía una mueca.
-A mi no me hagas burla, jovencita.
-Venga papá que no te pega ir de padre controlador, lo sabes.-dije mientras le daba un beso-voy a prepararme.
Después de dos horas Cala y yo estábamos listas.  Ella llevaba un mono de color azul marino, de pantalón con la espalda al descubierto y un moño en un lado de la cabeza, en cambio yo iba con un vestido rojo y el pelo recogido en una trenza.
-Vaya… mis niñas han crecido-dijo mi padre mirándonos de arriba abajo.
-¿Nos vamos?-dijo Robert, mientras me agarraba a su brazo y Cala al de Alex.
-¿Micael, donde está?-pregunté rompiendo el silencio del coche.
-Ha ido a recoger a su novia-dijo Lucas mientras ponía la radio, el resto del camino, nos lo pasamos cantando.
-Aquí es-dijo Robert mientras aparcaba.
Después de un largo rato, Micael llegó y junto a él iba una chica que se me hizo vagamente familiar a lo lejos.
No, ella no podía ser, serán imaginaciones tuyas Kristen… no, no lo son… ¿Por qué ella?
-Hola, cuñadita-dijo mientras me sonreía falsamente.

-Hola Mara- espeté con asco.

Comentarios

Entradas populares de este blog

"Palabras".

"Bum,bum,bum" Ese inquietante sonido ya ha comenzado, martillea mis oídos de una forma constante, interminable. Desquicia. Desespera. "Bum,bum". Otra vez vuelve a sonar ese tamborileo, sobre todo cuando hay un absoluto y completo silencio a tu alrededor. Comienza a volverte loco, por lo que llenas ese vacío y aterrados silencio con música o con tu propia voz. Desaparece, aunque no del todo. Vuelve a comenzar ese interminable ruido. "Bumbum,bumbum,bumbum..." No para. Cada vez suena más rápido, cuán caballo desbocado. "Bumbum,bumbum,bumbum,bumbum..." Será poco antes de escuchar tu último latido, cuando te des cuenta de que esa molesta melodía era lo más bello que te mantenía con vida. Pero entonces, será demasiado tarde. Todo habrá acabado. Entonces, por fin, todo será silencio. "(Rubatosis =  la inquietante conciencia de sentir nuestro propio latido del corazón)"

Vivir.

Hay momentos en la vida, más bien etapas, en las cuales "estar vivo"o "viviendo" no es cierto. Hay etapas en nuestra vida en las que solo respiramos, pero no vivimos. Porque respirar y vivir no son los mismo. Respirar lo haces cada día, cada segundo; pero vivir no lo haces siempre. Vivir consiste en reír, llorar,sufrir,amar,romperse,cantar en la ducha a voz en grito, cometer locuras, soñar, dejarse llevar por los sentimientos,ser impulsivo, cumplir tus sueños, no atarse y sobre todo disfrutar cada instante.  Mientras que respirar solo consiste en coger aire y expulsarlo. Por eso mis perdidos lectores, ¿vosotros estáis vivos o solo respiráis?

No hay penas que maten.

No hay excusas que bailen al compás de esa última canción que nos prometimos. Que quererse no está de más,  pero quererte ya está de menos,  y así estoy con el orgullo a rastras y el ego tocado a punto de hundirse.  Me conformé con quererte, dejándome de lado. Ya no hay penas que valgan. Ni perdón que lo solucione. Que las cosas pasan porque pasan  y que nunca lo entenderemos. Que a veces los sacrificios son necesarios,  aunque sean duros,  son buenos. Me dolía quererte,  pero me dolió menos marcharme.  Ahora puedo decir que soy libre,   sin quererlo me encerré a mí misma en una jaula a la que decidí llamar libertad,  para así sentirme mejor. Hay palabras vivas y sentimientos muertos,  con ellos morí y en ellas trato de refugiarme para intentar olvidarte. Porque no hay excusas que valgan,  ni penas que maten.